Algunos consejos fáciles de poner en práctica para vivir mejor
Año nuevo, nuevo comienzo, cambio esto, cambio aquello… El inicio de un nuevo año suele ser una buena ocasión para marcarse nuevos objetivos, esforzarse más o aceptar nuevos retos. Pero, ¿no sería mejor intentar cambiar esos pequeños hábitos que, a largo plazo, nos impiden disfrutar más de nuestro día a día?
En Kipli queremos abordar este tema pensando en el bienestar de cada uno de nosotros y de nuestro planeta. Aquí tienes algunas sugerencias que esperamos te ayuden en este camino.
¿Cómo cambiar los propios hábitos a largo plazo?
¿Ya has intentado levantarte temprano por la mañana para ir a la oficina sin prisas? Lo consigues una vez, dos veces, pero al final te rindes.
El ser humano está hecho de hábitos. Para sobrevivir, nuestro cerebro necesita una cierta rutina, sobre todo para los famosos automatismos (cerramos la puerta automáticamente sin darnos cuenta).
Desde el punto de vista neurológico, el cerebro consume menos energía cuando sigue unos hábitos.
Para cambiar un hábito a largo plazo, nuestro cerebro necesita adaptarse al cambio y volver a aprender. «Para el cerebro, el cambio es un verdadero obstáculo», explica el doctor Gerhard Roth, catedrático de fisiología conductual en neurobiología del desarrollo en la Universidad de Bremen. «Cuando seguimos nuestros hábitos, nuestro cerebro nos recompensa con sus propios opiáceos y nos volvemos realmente dependientes de ellos. Con el paso de los años, nos cuesta cada vez más cambiar nuestra rutina.
Entonces, ¿cómo podemos cambiar con éxito un hábito? Según Roth, el cerebro necesita un entrenamiento regular y una gran determinación. Si quieres cambiar en alguno de estos ámbitos, no pases por alto esta reflexión: ¿Dónde está mi recompensa y cuáles son los beneficios que se derivan de ello?
Nuestros propósitos para 2022
Dormir mejor: lo básico
No hace falta explicar que la falta de sueño afecta a nuestro bienestar diario. ¿Sabías que en cincuenta años hemos perdido 1,30 horas de sueño? Los italianos duermen una media de 6,42 horas por noche (¡se recomienda un mínimo de 7 horas!). Mejorar tus hábitos puede tener un impacto positivo en tu sueño y, por lo tanto, en tu vida cotidiana y social.
Uno de los principales factores que dificultan conciliar el sueño es la exposición a la luz azul. Sí, puede parecer difícil desconectarse del móvil, pero su luz puede provocar un retraso en tu reloj biológico. En consecuencia, la hora de conciliar el sueño se retrasa y el tiempo de sueño se reduce.
¡El 41 % de los italianos afirma que consulta su smartphone incluso en plena noche! Ya está demostrado al 100 %: para dormir mejor, hay que apagar el smartphone y el ordenador al menos entre 1,5 y 2 horas antes de acostarse.
Cuando se trata de nutrición, es fácil perderse entre los distintos consejos. ¿Es demasiado graso comer queso por la noche? Sin duda, no es el alimento más fácil de digerir, pero el queso contiene triptófano, una vitamina que interviene en la formación de la melatonina, la famosa hormona del sueño. Puedes obtener triptofano comiendo huevos, legumbres, frutos secos, ciertos cereales y almidones (avena, soja, maíz, centeno, sésamo, arroz, quinoa) o productos lácteos. (¡Deja las verduras crudas, que crees que son ligeras, para el día siguiente!)
¡Antes de acostarte, el té verde será tu mejor aliado! De hecho, el té y las infusiones naturales sin aromas añadidos tienen muchas propiedades que alivian las molestias durante las noches de insomnio: el té verde es rico en antioxidantes, la manzanilla alivia los problemas estomacales y la raíz de valeriana tiene un efecto relajante, ideal para relajarse antes de acostarse.
Pon orden en tu casa (y en tu vida)
¿Alguna vez te has parado a pensar en cuánto tiempo pierdes ordenando la casa? Seguramente habrás oído hablar del «arte de ordenar» de Marie Kondo, autora del best-seller del mismo nombre. ¿Su consejo? Ordenar toda la casa, poco a poco, desde el ático hasta el sótano, planteándote dos preguntas: ¿Qué es lo que realmente necesito? ¿Qué me hace feliz? Su técnica ha dado la vuelta al mundo y ha demostrado que establecer un sistema en el que cada cosa tiene su lugar significa no tener que volver a ordenar nunca más.
Esta tendencia hacia el bienestar ha demostrado su eficacia. Vaciar tu armario o tu piso, quedándote solo con las cosas que te importan o que son útiles, ¡te libera la mente! ¡Pruébalo y verás!
Libera tu mente y, sobre todo, tu casa
La contaminación en interiores puede ser tan peligrosa como la contaminación exterior. Descubre más sobre este tema leyendo nuestro artículo dedicado a los consejos para vivir en un espacio más saludable.
¿Y en el trabajo? A lo largo de un año, un centro de datos medio consume el equivalente a 3.000 hogares estadounidenses. ¿Qué es lo primero que hay que hacer? Poner en orden todos tus correos electrónicos no solo te despeja la mente, sino que también ayuda al planeta. Al limpiar tu bandeja de entrada, puedes reducir tu consumo de CO₂. ¡Ten en cuenta que cada correo electrónico que permanece en tu bandeja de entrada genera unos 10 g de CO₂ al año! ¡La aplicación Cleanfox te permite hacerlo con un solo clic!
Además, también puedes ahorrar hasta un 24 % de tinta eligiendo una fuente más ecológica, como Garamond, en lugar de las clásicas Times New Roman o Arial.
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Adaptarse a las estaciones
Cualquier cambio requiere energía y tiempo para que el cuerpo se adapte. El cambio de estación nos obliga a satisfacer nuestras necesidades. Descubre en nuestro blog cómo prepararte mejor para el invierno o cómo adaptar tu ritmo de sueño a cada estación.
Para respetar la naturaleza y el bienestar del planeta a lo largo de las estaciones, ¡compra fruta y verdura de temporada! ¡Intenta comprar a productores locales y ecológicos!
Y como estamos intentando dar lo mejor de nosotros mismos en 2022 con nuestros pequeños consejos, ¡intentemos hacer aún más!
Consumir menos y mejor
¿Sabías que todas las cáscaras de verduras que acaban en la basura son, en realidad, comestibles? Un buen pesto de zanahorias puede realzar un plato de pasta; las cáscaras de los espárragos se pueden cocer en agua y servir para hacer un buen caldo para tu risotto de espárragos... La cocina «cero residuos» te ofrece muchas ideas de recetas y reduce considerablemente tu basura.
¿Tu abuela siempre te preparaba el asado del domingo? ¡Lo importante es que sea solo los domingos! Según el instituto Worldwatch, el consumo mundial de carne se ha triplicado en los últimos 40 años. De media, en todo el mundo se consumen 43,1 kg de carne por persona al año. El impacto sanitario, económico y medioambiental no es desdeñable. Según el informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), la ganadería es responsable del 14,5 % de las emisiones de CO₂ en el mundo.
No es necesario que todo el mundo sea vegetariano, pero reducir el consumo de carne y consumir de forma más responsable es un paso adelante hacia un mayor respeto por el planeta.
Ahorrar energía en nuestros hogares
En la lista de medidas de ahorro energético que podemos adoptar, en primer lugar se encuentra la eliminación de las corrientes de aire en invierno y una mayor atención al aislamiento de las viviendas. Recuerda cerrar las persianas por la noche y comprar cortinas termoaislantes. La ventilación diaria de la casa (sí, también en invierno) combate la humedad, que a menudo es la principal causa del frío.
¿No nos hemos vuelto un poco perezosos con el tiempo? Desenchufar la cafetera o la televisión, apagar el ordenador... Todos estos aparatos acaban costándonos unos 10-15 euros al año (por aparato). Tan sencillo como eficaz: comprar una regleta resolverá el problema con un solo clic.
Viajar de otra manera
¡Una de las ventajas que hemos descubierto en estos últimos años de pandemia mundial son las vacaciones en casa y en los alrededores! No hace falta ir a las montañas del Himalaya cuando tenemos los Alpes a un paso de casa, ¡o cuando las playas sicilianas pueden competir con las del Caribe! Los destinos lejanos no son los únicos lugares donde podemos pasar nuestras vacaciones. Con un poco de creatividad y curiosidad, nos volvemos, de forma natural, más responsables con el medio ambiente.
Si te comprometes aunque sea con una sola de estas categorías, podrás influir en tu propio bienestar y en el del planeta. Solo tienes que ejercitar tu mente y darle un giro diferente ;)
